La tristeza de una ruptura de pareja es algo bastante difícil de superar sobre todo cuando te dejan.
Creo que por más motivos y razones que te puedan dar, en ese momento todo se vuelve poco, inentendible y sentimos deseos de salir corriendo.
Después del primer día que seguramente estaremos llorando como si de alguna forma esperáramos que un llamado de arrepentimiento cambie las cosas o de lo contrario que por fin se agoten nuestras lágrimas, vendrá el siguiente, en el que no solo presentaremos un aspecto horrible de ojos hinchados, y una mirada perdida como si todo hubiera acabado en nuestra vida. De alguna forma así lo vivimos.
Encender la radio, escuchar la música de siempre, ver a nuestros amigos que también son los suyos y demás cosas que se nos pueda ocurrir hacer, se convierten en una tortura, en todo esta presente su recuerdo, su fragancia y hasta su presencia.
¿Que podemos hacer en estos casos?
Primero que nada y aunque te suene raro, te voy a decir que te hundas más en lo que sientes, que llores todo lo que tu corazón te pida, claro no lo hagas adrede, si escuchas una y otra vez la música preferida de ambos es normal que te sientas triste.
Lo que quiero decir es que tienes que sentir el dolor hasta que pro fin toques fondo y algo en ti diga ¡Ya basta! ¡Tengo que seguir con mi vida!
Te explico por qué.
Cuando las personas perdemos o bloqueamos el dolor, estamos anulando nuestra capacidad para sentir.
Imagino que pensarás… ¡Justamente! Es lo que no deseo; ¡Sentir dolor!.
Bien, eso se entiende, pero tienes que saber que cuando no nos permitimos sentir el dolor, nos volvemos insensibles y luego tampoco nos permitimos sentir el Amor.
Si no me crees, observa cuanta gente en el mundo va por la vida diciendo y sintiendo que no creen en el amor porque han tenido una o varias decepciones. ¿Te das cuenta?
Esas personas no se han permitido llegar al fondo del dolor, ahora por miedo tampoco dejan entrar el amor en sus vidas y otra vez por lo mismo porque no desean sentir dolor, al final es un círculo vicioso.
Si entramos en él corremos el riesgo de que se nos pasen los años y con ellos la vida y nos perdamos la maravillosa oportunidad de sentir lo que es amar y ser amados nuevamente.
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